Francisco Pizarro fue uno de los sucesores de Núñez de balboa; provenía de una familia de conquistadores en la cual francisco era el mas representativo, ya que su obstinación lo llevo a alcanzar su mayoría éxito en la conquista de territorios americanos. Era hijo ilegitimo del hidalgo Gonzalo Pizarro y el largo y francisca González. Se dice que en su infancia se dedicaba a criar cerdos en la comarca.
En 1498 se marcho a Sevilla y luego a Italia, donde fue soldado del gran capitán hasta 1501. En 1502 hizo su primer viaje a las indias, con Nicolás de ovando: después, estuvo con Alonso de Ojeda en la expedición a Urabá, en tierra firme, donde Ojeda lo dejo al mando de los que quedaban y fue responsable.
En 1513 intervino con Núñez de balboa en la llegada al océano pacifico y también estuvo en el descubrimiento de las islas perlas y en la fundación de panamá, donde se instalo, se asocio con diego de almagra y con el clérigo Hernando de Luque, con la pretensión de llegar a las tierras del Perú, de las que habían oído hablar.
En 1524 hicieron su primer intento, pero tuvieron que volver por falta de medios, tras un encuentro con los indios del que Pizarro salió con siete heridas. Sin embargo, lograron apoderarse de algunos objetos de oro durante la segunda expedición, en la que Pizarro se quedo junto con otros 13 hombres. Aunque esto no le intereso al gobernador.
En 1526 Pizarro efectúo la nueva partida llegando a tácame, en la costa de la actual republica del ecuador, un sitio lleno de vegetación y viviendas en pleno desarrollo, sus habitantes parecían prósperos. Pizarro permaneció en este lugar mientras regresaba Almagro a panamá con el objetivo de convencer al gobernador de que les proporcionara lo necesario.
De esta manera, con la misma nave, embarco hacia tumbes,, al sur del continente. Lo que encontró allí superaba con mucho sus mayores esperanzas, los indígenas los recibieron a los españoles, llevándolos a una ciudad de calles anchas y edificios esplendidos. De esta ciudad partían caminos impresionantes, los muros estaban llenos de oro y plata, por lo que Pizarro regreso a panamá no sin antes prometerse que regresaría a ese “el dorado”.